Un estudio propone recomendaciones de mejora en las aulas

El informe se plantea qué actividades se realizan en papel y qué han adaptado al formato digital

Una investigación hecha en 22 centros de secundaria da pautas para aprovechar mejor las nuevas tecnologías dentro del aula

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“Hacen falta tres o cuatro años para que la introducción de las nuevas tecnologías en el aula se termine de normalizar. Hay que consolidar unas pautas de conducta, unos comportamientos, ya que en muchos casos se trata de herramientas nuevas sobre las que no hay hábitos establecidos”. Así opina Daniel Cassany, profesor del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la UPF e investigador principal del proyecto “IES 2.0: Prácticas letradas digitales. Materiales, actividad de aula y recursos lingüísticos en línea”.
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UPF / El proyecto IES 2.0 1×1, coordinado por la UPF y con la participación de las universidades Autónoma de Barcelona, ​​Girona y Lleida (con un total de catorce investigadores y cuatro doctorandos implicados), tiene como propósito documentar, explorar e interpretar los cambios que provoca la introducción de portátiles, wifi, libros de texto digitales y entornos virtuales de aprendizaje en la enseñanza de la lectura y la escritura en la educación secundaria, en todas las áreas.

La investigación ha recogido más de 1.000 documentos a partir de la participación de 22 centros de enseñanza secundaria 

Recopilar, describir y analizar tanto los materiales didácticos (para ver si se aprovechan las posibilidades de la red) como los escritos del alumnado; describir y valorar las tareas de lectura y de escritura para hacer un catálogo de buenas prácticas, e identificar las tecnologías lingüísticas que utilizan los jóvenes en leer y escribir, son los principales objetivos del proyecto, siempre con la voluntad de elaborar unas pautas y recomendaciones de mejora..
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Resultados para los centros

La investigación, llevada a cabo en el período que va del 1 de enero del 2012 al 31 de mayo de 2015, ha recogido más de 1.000 documentos (escritos, grabaciones de audio y de vídeo e imágenes) a partir de la participación de 22 centros de enseñanza secundaria, agrupados en cuatro zonas: área de Girona, área de Lleida, área metropolitana y provincia de Barcelona y Barcelona ciudad. Todos los centros participaron en el programa 1×1 (EduCAT1x1 y EduCT2.0) el proyecto de la Generalitat de Catalunya para la digitalización de las aulas.

“En una primera instancia hemos elaborado un informe de devolución de resultados para los centros que participaron en esta investigación etnográfica, ya que fuimos a entrevistar alumnos, profesores y recoger datos”, afirma Daniel Cassany. El investigador, que en la UPF coordina el Grupo de Investigación sobre Aprendizaje y Enseñanza de Lenguas (GR@EL) apunta en que incide este primer informe: “Trata aspectos relacionados con la lectura y la escritura, y toca ámbitos como el correo electrónico, las redes sociales, la toma de apuntes, la elaboración de trabajos o el uso del e-mail. Hacemos una serie de recomendaciones, de generar mejoras concretas y orientar políticas, para que los centros lo puedan aprovechar en su día a día”.

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¿Qué actividades se realizan en papel y cuáles en formato digital?

El informe se plantea qué actividades se realizan en papel y qué han adaptado al formato digital, con ordenador, teclado, acceso a los recursos de la red, etc. y qué consecuencias didácticas tiene este hecho para el aprendizaje. Se centra en cinco puntos concretos: lectura, escritura, recursos lingüísticos digitales, comunicación digital (correo electrónico, entorno virtual de aprendizaje, Web 2.0) y redes sociales (Instagram, Facebook, WhatsApp).

El aprovechamiento de las redes sociales es generalizada pero periférica, es decir, oficiosa o no legitimada

Los resultados apuntan a que la lectura de obra completa se hace todavía en libro de papel, que las actividades de lectura y escritura combinan papel y pantalla o que el acceso a la red ya sus recursos es limitado. En cambio, el aprovechamiento de las redes sociales es generalizada pero periférica, es decir, oficiosa o no legitimada.

“Los centros deben trabajar con los instrumentos que utilizamos fuera de la escuela. No tiene sentido que las herramientas que utilizamos fuera no se puedan utilizar dentro”, apunta Daniel Cassany. Ahora bien, añade que “deben centrarse en temas vinculados con el aprendizaje de contenido académico, humanístico, de cierto rigor y calidad”. “El WhatsApp puede servir para resolver dudas puntuales, pero no es el lugar adecuado para publicar un resumen de una lectura, por ejemplo”. Asimismo, explica que el móvil puede ser útil, pero hay que tener en cuenta que puede conllevar problemas de distracción de los alumnos o dificultades de comprensión por las pantallas pequeñas.

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Recomendaciones para los centros

Algunas de las recomendaciones en torno a los cinco ámbitos estudiados son: la búsqueda de información en la red debería ser una actividad continuada en todas las asignaturas; el acceso a la red debería enriquecer el input y los materiales didácticos usados ​​en el aula para leer y escribir; dejar a los alumnos que puedan emplear los portátiles (o sus aparatos tecnológicos) de la manera que quieran en la toma de apuntes; fomentar las herramientas de escritura digital cooperativa y las herramientas de revisión y de plurilingüismo, como el traductor automático, los diccionarios o las bases de datos lingüísticos.

Otros consejos son aportar criterios y orden a la hora de utilizar el correo electrónico o la aceptación del móvil como recurso presente y útil en el aula

Otros consejos son aportar criterios y orden a la hora de utilizar el correo electrónico; la aceptación del móvil como recurso presente y útil en el aula, con el consentimiento del docente y la aceptación del claustro y / o la dirección del centro, y unas normas de uso y unos recursos de gestión claros y eficaces disponibles para todos los docentes; establecer normas de comportamiento en grupos tales como WhatsApp o Facebook, y asegurar que los alumnos utilizan estas redes con un correo escolar y que separan la vida privada (su perfil personal, ocioso) de la actividad educativa, escolar y curricular.

En el proyecto IES 2.0 1×1, que forma parte del Plan Nacional de Investigación Científica. Desarrollo e Innovación Tecnológica 2011, del Ministerio de Economía y Competitividad del gobierno de España, han participado otros investigadores vinculados al grupo de investigación Grael: Carme Bach, Carmen López Ferrero, Josep Maria Castellà, Elena Merino (todos ellos de la UPF), Cristina Aliagas (The University of Sheffield) y Sívia Llach (UdG), así como los doctorandos de la UPF Francisco Martínez Ortega, María José Valero y Boris Vázquez.

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