Un juego entre humanos y cerdos

En términos psicológicos, el juego supone una oportunidad para aprender más sobre las capacidades cognitivas de humanos y animales y su comercialización podría dar pie a un debate sobre el bienestar animal y la función de los humanos en la mejora de la calidad de vida de los animales.

Nuevo juego para humanos y cerdos para innovar en bienestar animal

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Las relaciones entre humanos y otros animales son a menudo tensas y turbulentas, pero un nuevo juego único en su clase desarrollado por un equipo de programadores creativos neerlandeses ha añadido una nueva capa de significado a las relaciones entre humanos y cerdos. Además, este juego interactivo nada común podría contribuir a que los ganaderos cumplan con los requisitos europeos sobre bienestar animal.

Imagen: Playing with pigs.

El juego, titulado «Pig Chase» permite que uno de los jugadores, el cerdo, interactúe con efectos luminosos procedentes de una pantalla especial instalada en la pocilga, mientras que el segundo jugador, el humano, controla estos efectos luminosos mediante un dispositivo portátil como el iPad.

Muchas aplicaciones de juegos populares tienen como personajes a animales, pero este equipo de programadores, de la Escuela de Artes de Utrecht (HKU) y de la Universidad de Wageningen, ha ido un paso más allá y ofrece la oportunidad de jugar con cerdos reales.

La legislación europea obliga a que los ganaderos dedicados al porcino instalen distracciones en las pocilgas para evitar el aburrimiento, las agresiones y que los animales se muerdan la cola, reduciendo así la necesidad de ejercer prácticas comunes como la sección del rabo.

Imagen: Playing with pigs.

Los ganaderos deben asegurarse en virtud de la Directiva 2001/93/CE que todos los tipos de cerdo poseen acceso permanente a espacios en los que hozar y jugar. La Directiva también establece requisitos de iluminación, niveles máximos de ruido, acceso permanente a agua limpia, otras restricciones relativas a la mutilación de estos animales y que el destete no se produzca antes de que los lechones cumplan las cuatro semanas.

Para cumplir con los requisitos relacionados con la distracción de los animales, los ganaderos han tratado de implementar distintos sistemas, como por ejemplo balones de plástico o cadenas metálicas dotadas de varias tuberías de plástico. No obstante, estas distracciones no resultan suficientemente interesantes ni estimulantes desde el punto de vista cognitivo para estos animales tan despiertos.

El equipo de programadores neerlandeses tuvo en cuenta todo lo anterior y se planteó desarrollar un juego más entretenido para los cerdos.

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«Pig Chase»

En «Pig Chase», aún en fase de prototipo, los cerdos pueden jugar con una pantalla táctil de gran tamaño por la que una pelota de luz se mueve bajo el control de un humano. Cuando los cerdos tocan la pelota con el hocico ésta genera una pequeña explosión de chispas de luz que simula fuegos artificiales.

Imagen: Playing with pigs.

Desde el dispositivo móvil se observan los hocicos de los cerdos como si estuvieran al otro lado de la pantalla.

El objetivo del juego es lograr movimientos coordinados y armoniosos: los humanos tratarán de mantener el contacto de los hocicos y juntos habrán de alcanzar distintos objetivos para ganar puntos y conseguir efectos de luz cada vez más espectaculares.

El juego se ha desarrollado en el marco del proyecto «Playing with Pigs» (»Jugando con cerdos»), una colaboración entre la HKU, la Universidad de Wageningen y el Departamento de Investigación sobre Ganadería de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen.

Como en todo proceso de diseño, se «consultó» en profundidad la opinión de los usuarios. El equipo analizó durante la fase de pruebas la reacción de los ganaderos y los cerdos para comprobar su aceptación de los distintos elementos del juego.

Imagen: Playing with pigs.

El concepto está aún en las primeras fases de desarrollo y el equipo planea añadir más elementos y refinar los existentes en función de la información recabada por los jugadores tanto humanos como animales.

En términos psicológicos, el juego supone una oportunidad para aprender más sobre las capacidades cognitivas de humanos y animales y su comercialización podría dar pie a un debate sobre el bienestar animal y la función de los humanos en la mejora de la calidad de vida de los animales.

No obstante, y a pesar de la naturaleza cooperativa del juego, es patente que no existe una igualdad de condiciones entre ambos jugadores, ya que es probable que uno de los jugadores acabe en la mesa del otro.

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