El informe habla sobre los ocho pilares de la ciencia abierta identificados por la Comisión Europea / Pixabay

La ciencia abierta y su papel en las universidades, tema de un nuevo informe de la LERU

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El Consejo de la UE adoptará las conclusiones de la Comisión sobre la Nube Europea de la Ciencia Abierta, cuya creación es uno de los ocho objetivos incluidos en la Agenda de ciencia abierta. La LERU aprovecha esta oportunidad para presentar su informe de asesoramiento sobre la materia y explicar el cambio cultural que las universidades y las partes interesadas necesitan abordar para incorporar los principios de esta nueva propuesta.

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UB / La ciencia abierta trabaja para mejorar la productividad y la eficiencia, la transparencia y la respuesta a las necesidades de la investigación interdisciplinaria. Con ello vela por la investigación, la educación y la innovación, abriendo nuevos caminos en todo el mundo. Las universidades de la LERU están convencidas de que la ciencia abierta aporta nuevas oportunidades para la comunidad escolar y fomenta la interacción entre el profesorado y la sociedad. Por otra parte, la transición al nuevo sistema no será directa, ya que existen algunos retos que superar. Para que el proceso tenga éxito, las organizaciones implicadas necesitan un cambio cultural que haga posible implementar los principios, las políticas y las prácticas de la ciencia abierta.

La ciencia abierta aporta nuevas oportunidades para la comunidad escolar y fomenta la interacción entre el profesorado y la sociedad, según la LERU

Con el fin de orientar a las universidades en esa transición, la LERU ha publicado Open science and its role in universities: a roadmap for cultural change (La ciencia abierta y su papel en las universidades: un mapa para el cambio cultural), un informe dirigido por Paul Ayris, presidente del grupo de políticas de información y acceso abierto de la LERU, en el que ha participado como coautor Ignasi Labastida, miembro del mismo grupo y jefe de la Oficina de Difusión del Conocimiento y la Unidad de Investigación del CRAI de la UB.

El informe habla sobre los ocho pilares de la ciencia abierta identificados por la Comisión Europea: el futuro de las publicaciones académicas, los datos FAIR (hallables, accesibles, interoperables y reutilizables), la Nube Europea de la Ciencia Abierta, educación y habilidades, premios e incentivos, métricas de próxima generación, integridad de la investigación, y ciencia ciudadana. Asimismo, analiza las implicaciones de la ciencia abierta a nivel universitario en cada una de estas áreas temáticas, e identifica posibles beneficios y retos.

Entre las medidas que recomienda adoptar a las universidades en cada una de estas ocho áreas, el documento señala la necesidad de establecer un entorno de apoyo más amplio e interacciones productivas con partes interesadas externas. También ofrece recomendaciones a nivel institucional, y proporciona un conjunto de preguntas que las universidades pueden utilizar para medir su progreso hacia los objetivos de la ciencia abierta.

Desde la LERU son conscientes de que incorporar la ciencia abierta implica un proceso de transición complejo y multidimensional, diferente para cada universidad

«Ahora, lo que hace falta es que cada institución analice el documento y proponga cómo implementar las recomendaciones que se hacen en él», apunta Labastida. «Cada institución —continúa— tiene un punto de partida distinto y cada una debe priorizar las áreas en las que quiere empezar a trabajar». «En la UB —afirma— estamos bastante bien en cuanto al acceso abierto. Sin embargo, nos queda mucho por recorrer en la gestión de los datos de investigación o en temas de evaluación».

Las universidades de la LERU son conscientes de que incorporar la ciencia abierta implica un proceso de transición complejo y multidimensional, diferente para cada universidad. Las 41 recomendaciones del informe de la LERU no representan una priorización de temas, ni una lista de acciones que las universidades deban asumir. Estas recomendaciones, y el informe en sí, están pensados como un mapa para acompañar los esfuerzos de las universidades ante la ciencia abierta, que deja espacio a cada institución para crear su propio camino, estrategia y acciones.

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