Lo que diferencia a este sistema de freno del resto es que no presenta una manivela que controle el freno delantero. Tampoco tiene un cable que discurra por el cuadro.

«No es un sistema perfecto pero es aceptable»

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La innovación forma parte indisoluble de los europeos. Para muestra, un freno de bicicleta inalámbrico creado por científicos informáticos de la Universidad del Sarre (Alemania).

Para demostrar la eficacia del sistema de freno en una bicicleta playera, el equipo validó su fiabilidad mediante cálculos matemáticos que también se emplean en sistemas de control de aeronaves o de factorías químicas. Según los científicos, la seguridad alcanzada por el sistema está ligeramente por debajo del 100 %.

A diferencia de una bicicleta convencional, la utilizada por el equipo es semejante a una moto chopper pero con la salvedad de que carece de motor.

Lo que diferencia a este sistema de freno del resto es que no presenta una manivela que controle el freno delantero. Tampoco tiene un cable que discurra por el cuadro. Según sus creadores, este freno inalámbrico no es un dispositivo cualquiera.

«Las redes inalámbricas nunca han sido un método a prueba de fallos. Eso es un hecho basado en la experiencia tecnológica, comentó el profesor Holger Hermanns de la Universidad del Sarre, creador junto a su equipo del sistema de freno.

Pero lo que interesa sobre todo a los científicos es el desarrollo de sistemas inalámbricos con capacidad de funcionamiento ininterrumpido, exactamente como un freno normal de bicicleta.

«Por ejemplo, en lo referente al futuro servicio ferroviario europeo ya hay planes concretos», afirma el profesor Hermanns. «Los experimentos con trenes y aviones son demasiado complejos y podrían poner en peligro vidas humanas en caso de fallo.»

Por lo tanto, los métodos matemáticos ejecutados por el equipo del Sarre podrían corroborar la correcta función e interacción de los componentes de forma automática.

«Los frenos inalámbricos de bicicleta nos permiten experimentar lo suficiente como para optimizar la aplicación de dichos métodos en otros sistemas mucho más complejos», reveló el profesor Hermanns.

Bicicleta reclinada de competición.

Los científicos optaron por investigar el prototipo de freno con algoritmos que normalmente se emplean en sistemas de control de aeronaves o de fábricas de sustancias químicas. Como resultado se obtuvo un freno que presenta una fiabilidad del 99,999999999997 %.

«Esto significa que de un billón de intentos de frenada hemos observado tres fallos», aclaró el profesor Hermanns, a lo que añadió que: «No es un sistema perfecto pero es aceptable.»

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Reaccionar 2 metros antes

El usuario debe apretar el manguito de goma de la parte derecha del manillar para detener la bicicleta completamente. Cuanta más fuerza se aplique, con mayor intensidad funcionará el disco de freno sobre la rueda delantera.

El sistema de freno se activa mediante varios componentes electrónicos. El manguito contiene un sensor de presión que activa un emisor si se supera un límite de presión determinado, informó el equipo.

El emisor se encuentra acoplado al manillar en una caja de plástico azul de un tamaño similar al de una cajetilla de tabaco. Las señales de radio se envían a un receptor acoplado al extremo de la horquilla de la bicicleta.

El receptor envía la señal a un accionador que convierte la señal de radio en fuerza mecánica para activar el freno de disco. Además, para aumentar la fiabilidad, se incluyen en la bicicleta otros emisores que envían la misma señal.

Una bicicleta playera es capaz de frenar en 250 milisegundos dotada de este sistema. Por lo tanto un ciclista que se desplace a 30 kilómetros por hora habrá de reaccionar 2 metros antes de un obstáculo peligroso para evitarlo. No obstante y según los investigadores, esta funcionalidad aún precisa mejoras.

El profesor Hermanns añadió: «No resulta complicado integrar un sistema de freno antibloqueo y un control de tracción. Sólo precisa un par de ajustes.»

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