Una mirada interesante al modelo social de las clases medias

La obra, estrenada ayer en catalán, permanecerá en el Jove Teatre Regina (Barcelona) hasta el próximo 29 de junio

“Ara que ho tenim tot” (Ahora que lo tenemos todo)

 

Por Eva Serra  e.serra@catalunyavanguardista.com

Lee Blessing es un dramaturgo americano nominado al Premio Pulitzer por su obra A Walk in the Woods (Un paseo por el bosque), estrenada en 1988 y que narra la relación entre dos negociadores de armamento, un soviético (Blessing pasó una temporada en Rusia) y un norteamericano. Dos años antes, en 1986 estrenaría Riches (Ricos), una obra que anoche rescató el Jove Teatre Regina en una adaptación a dúo interpretada por los actores catalanes Núria Casas (Laia) y Jaume García Arija (Àlex). La dirección corre a cargo de Quique Culebras.

Núria Casas (Laia) y Jaume García Arija (Àlex), intérpretes de la obra
Núria Casas (Laia) y Jaume García Arija (Àlex), intérpretes de la obra

Ara que ho tenim tot” (Ahora que lo tenemos todo), traducción de “Riches” para esta adaptación transcurre en la habitación de un hotel donde una pareja de clase acomodada celebra su vigesimoprimer aniversario de bodas. Se trata del mismo hotel, aunque no de la misma habitación como tampoco de los mismos personajes que veintiún años atrás habían partido con ilusión hacia un matrimonio modélico. La obra, lejos de proyectar los turbulentos aspectos de personajes como George y Martha en “Quién teme a Virginia Wolf”, del también norteamericano Edward Albee, pone de relieve los agónicos resultados que produce la sociedad del bienestar en una pareja que lo ha conseguido todo.

La retahíla de reproches superficiales y el tedio de la convivencia cotidiana es el pasaje de emociones por el que Laia se sumerge para arrastrar a Àlex hasta hacer evidente la trivialidad del modelo social de las clases medias en el que la sociedad occidental se ha proyectado a partir de la segunda mitad del siglo XX. Personajes carentes de profundidad precisamente por haber alcanzado todos los retos que este paradigma social ha impuesto como mito y modelo a los valedores de la llamada clase media, con las atinadas escenas de comicidad que tal escasez de recursos introspectivos conlleva.

La adaptación de esta obra que vio la luz hace casi tres décadas tiene hoy una vigencia especial puesto que este segmento se encuentra en estos momentos de crisis más resentido que nunca, pues muchas de las esperanzas vertidas en un proyecto de vida tal acaban siendo existencias mórbidas, sin estímulos más allá que los de alcanzar una buena posición social y precisamente por ello atrapados en su propia trampa. En este guión, los personajes crujen a pesar de tenerlo todo y escenifican la incapacidad y el desierto existencial de una vida sin matices internos. Un interesante punto de vista al que no estamos acostumbrados pues habitualmente son los personajes atormentados por argumentos psicológicos o freudianos los que marcan las pautas para la decadencia, el aislamiento o la autodestrucción.

 

 

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