Una secundaria de secundarios o Escola Nova 21

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En Secundaria muchos docentes, y a pesar de nuestra experiencia, devenimos secundarios. A pesar de los hechos que aportamos poco fuimos escuchados. Mientras Escola Nova 21, y sus afines políticos, lograban grandes titulares en pro de una educación lejos de los conocimientos contrastados. Un ejemplo lo fue la nueva evaluación de centros.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

Meritxell Ruiz, consejera de enseñanza en Cataluña, dijo reducir el fracaso escolar con tal tasación. Incluso alardeó de mejorar la media nacional. Pero ¿sabían los alumnos catalanes más que los españoles? Pues no, el asunto era que la evaluación de los institutos catalanes, el AVAC, puntuaba al centro con una nota numérica. Si el centro NO promocionaba demasiados alumnos esa nota era baja. En consecuencia sus docentes, y si no especificaban ser evaluados individualmente, recibían menos puntos en méritos curriculares. Por lo tanto aquellos institutos que poseían muchos alumnos con dificultades promovían un mayor número de aprobados para mejorar su evaluación y no hundir así a sus docentes en el barro. Y aquello explicaba el aumento de aprobados catalanes en Secundaria sin saber más conocimientos, algo que el Estado español ya estaba redactando bajo una nueva ley, la LOMLOE. La pregunta, y ante aquellos hechos, era: ¿hubo mala intención en todo ello?, ¿o simplemente tuvo malos consejeros la consejera? En ello Escola Nova 21 conseguía cada día más adeptos, aunque algunos profesores decían que la enseñanza del país estaba en manos de ideologías y no de “logías”.

Secundaria recibió una nueva innovación desplegando una malentendida educación por competencias con boletines de notas pero sin notas numéricas

Así fue que secundaria recibió una nueva innovación desplegando una malentendida educación por competencias con boletines de notas pero sin notas numéricas. Ello empezaría a ocurrir en 2018. En fin, me puse en marcha y mantuve una conversación con el secretario del Consell Escolar de Catalunya, con el señor Jesús Moral. Yo estaba preocupado por si rebajarían los contenidos de mis alumnos. Pero Jesús, y con gran bondad, me dijo que no, que eso no iba a ocurrir. Entonces dormí más tranquilo, aunque con un ojo abierto. Al final, los criterios de evaluación devinieron menos exigentes y los conocimientos se redujeron. Así en 2021, y con la nueva ley LOMLOE, la cosa quedó en nada, o mejor dicho, en menos conocimientos para nuestros alumnos. A ello se sumaron otras corrientes educativas que defendían la no memorización en el aula. Entre ellas estaban Escola Nova 21 y la Plataforma Cambiemos el Bachillerato.

 

La Plataforma Cambiemos el Bachillerato

La Plataforma Cambiemos el Bachillerato estalló por las redes a principios de 2021. Las tres profesoras de esta iniciativa proponían que a los alumnos de Bachillerato se les dispensara de los exámenes, de memorizar y de la selectividad, algo que ya defendía Escola Nova 21. La causa era el estrés al cual estaban sometidos los estudiantes bajo las tres razones anteriores. La solución de esta plataforma, y de Escola Nova 21, era una enseñanza por competencias para rebajar el Bachillerato, pero aquí llegaban los malentendidos. Las llamadas competencias, y tal como estaban definidas en origen, no implicaban una rebaja de los contenidos a lograr, ni que todo se tuviera que aprender de manera distraída y lúdica, sino todo lo contrario.

Las tres profesoras de esta iniciativa proponían que a los alumnos de Bachillerato se les dispensara de los exámenes, de memorizar y de la selectividad, algo que ya defendía Escola Nova 21

Además hay que recordar que el Bachillerato es una formación voluntaria, y por tanto de estrés escogido; que el estrés, y en su buena medida, resulta positivo para la resiliencia de los futuros ciudadanos; que la LOMLOE de 2020 ya tenía previsto gran parte de las reclamaciones de Escola Nova 21, y que a finales del curso pasado, y con la COVID obligando a clases telemáticas, ya se facilitaron muchos títulos de Bachillerato sin competencias logradas. En fin, quizás era preferible mejorar el Bachillerato que no cambiarlo.

Si quemamos la escuela, la cambiaremos, pero dudo mucho que la hayamos mejorado. Los centros y países que obtienen mejores resultados de curso y en selectividad, y son datos de los informes PISA, son aquellos exigentes en sus currículums y sin competencias. Una educación distraída y lúdica quizás resultara muy útil en Infantil, pero en Bachillerato hacía falta más exigencia. Quizás se estuviera infantilizando el Bachillerato como ya había ocurrido con la Secundaria, ¿y si se hubiera mejorado la ESO?

 

Escola Nova 21, un proyecto estéril

Las tres profesoras de la Plataforma Cambiemos el Bachillerato pertenecían a un instituto de Escola Nova 21 (EN21), entidad que también defendía lo mismo, y en donde la innovación educativa no era mejora, sólo experimentaciones con nuestros hijos. Y hace años que muchos profesores encontraban estéril la ideología de EN21, algo que tuvo respuesta a inicios de 2021. El Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo lo ratificó. El resumen es que EN21 no había mejorado en nada nuestro sistema educativo.

El Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo había comparado los resultados del alumnado de la Red de Competencias Básicas (XBC). EN21 no había tenido ningún efecto beneficioso en los aprendizajes del alumnado

El Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo había comparado los resultados del alumnado de la Red de Competencias Básicas (XBC), los de EN21 y los de los centros tradicionales. La sorpresa fue que los resultados entre unos y otros no eran estadísticamente diferentes, es decir, EN21 no había implicado ninguna de las mejoras prometidas. Además las pequeñas diferencias que en algunos centros se podían observar a favor de EN21 eran prácticamente las mismas de cuando el programa EN21 apenas empezó. Es decir, los centros acogidos a EN21 ya obtenían los mismos resultados antes de formar parte de este proyecto. En definitiva, EN21 no había tenido ningún efecto beneficioso en los aprendizajes del alumnado.

Quizás que EN21, y sus seguidores como la Plataforma Cambiemos el Bachillerato, deberían haber reconocido estos hechos y aceptar la evidencia que sus pretendidas innovaciones, experimentaciones, fueron prescindibles y que no mejoraban el sistema educativo. Ellos siempre habían defendido que había que desterrar la memoria del aprendizaje, aun así no habían mejorado sus centros. Sin memoria no hay historia, con el añadido que la memoria siempre ha sido el marcapasos de la inteligencia. Vivir sin historia es lo mismo que vivir sin memoria.

Sin memoria no hay historia, con el añadido que la memoria siempre ha sido el marcapasos de la inteligencia. Vivir sin historia es lo mismo que vivir sin memoria

Quizás, y la carencia de conocimientos en la educación pública, estaba condenando al alumnado pobre a seguir siendo pobre, mientras los hijos de las élites seguirían conformando las élites porque ostentarían los conocimientos. Y si bien los dos años de Bachillerato eran demasiado cortos para impartir bien los conocimientos de este, la solución no era rebajarlo.

Los políticos, y muchos expertos “educativos”, estaban obsesionados en reducir el fracaso escolar regalando la ESO, y ahora el Bachillerato, pero sin darse cuenta que sin conocimientos vendría la precariedad laboral y la mano de obra barata. Quizás quisieron convertir el Bachillerato en una simple extensión de la ESO para después adecuar la Universidad al nuevo Bachillerato rebajado. La solución no fue rebajar conocimientos, sino alargar el Bachillerato a un mínimo de tres años con una ESO menos vaciada de conocimientos.

 

Epílogo

Bueno, hemos realizado un largo recorrido por el orden en clase, la memoria de los aprendizajes y el esfuerzo de los alumnos. Todo ello varía en cada grupo, profesor y alumno. A un púber quizás le vaya bien una amonestación para mejorar su rendimiento, a otros mejor una conversación tranquila, y a los frustrados unas gotas de autoestima. Para discernir qué aplicar a cada cual se necesita un conocimiento profundo de cada escolar, y a ello voy ahora, a mis alumnos y a sus perfiles. Luego trataremos lo mismo en los docentes y finalmente en las familias. Prosigamos pues este viaje educativo.

Este artículo forma parte de una serie titulada “Fracaso escolar o fracaso político“, a cargo de nuestro colaborador, David Rabadà.

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