Una Tierra bajo el hielo

Imagen de LuisValiente en Pixabay

A partir de los 950 millones de años la Tierra iba a sufrir diferentes glaciaciones bajo centenares de metros de hielo que en alguna ocasión llegaron hasta el ecuador. Las fluctuaciones entre épocas glaciales y temperadas se sucedieron durante casi 400 millones de años.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

Tres máximos glaciares parecen claros, un primero cerca de los 950 millones de años que tras un interludio templado cerca de los 850 millones de años contempló un máximo de biodiversidad entre los llamados acritarcos, esferas microscópicas de unas 10 micras relacionadas con organismos tipo dinoflagelados. Otro máximo glacial sucedió cerca de los 750, más un tercero cerca de los 600. La prueba de estos extensos glaciares la observamos en todo un conjunto de sedimentos glaciales (tilitas) hallados por todo el mundo desde Groenlandia hasta Australia pasando por América, África, Europa y China.

Tanto hielo por casi toda la superficie terrestre hizo que los geólogos, y esta vez sin exagerar, llamaran a esta fase otra vez Bola de Nieve

Tanto hielo por casi toda la superficie terrestre hizo que los geólogos, y esta vez sin exagerar, llamaran a esta fase otra vez Bola de Nieve. Por ejemplo, y cerca de los 750 millones de años la masa de hielo llegó a ser en muchos puntos de 1.500 metros con temperaturas generalizadas de 40 bajo cero. Esto debió modificar enormemente los ecosistemas del planeta provocando grandes extinciones entre todos aquellos organismos de cuerpo blando. Por ejemplo los microscópicos acritarcos sufrieron una extinción masiva cerca de los 675 millones de años. Desgraciadamente, y con seres sin esqueleto, el registro fósil ha sido parco y escaso en ejemplares.

Pero, ¿qué provocó aquel conjunto de glaciaciones? Por un lado ya mencionamos la posición de extensas masas tierras emergidas por el ecuador que reflejaban directamente hacia el espacio exterior la luz solar. Con tal pérdida de radiación ésta no lograba calentar tanto la atmósfera terrestre. Pero a lo anterior se le añadieron otros fenómenos atmosféricos. Parece ser que cerca de los 750 millones de años hubo un fuerte aumento del oxígeno atmosférico conjuntamente con una disminución aguda del dióxido de carbono. Ello propició una nueva gran crisis de los organismos metanógenos disminuyendo la emanación de metano en la Tierra y la oxidación del mismo. Las bajadas de dióxido de carbono y metano como gases invernadero animaron a las glaciaciones sobre nuestro planeta. Algo parecido pareció también ocurrir cerca de los 600 millones de años con un dióxido de carbono bajo mínimos, un metano estabilizado pero en paulatina disminución, y un oxígeno inferior todavía a las proporciones actuales pero oxidando el metano.

Imagen de Tanja Schulte en Pixabay

Mientras todo aquello ocurría los continentes formados con anterioridad se iban separando bajo la Tectónica de Placas. Hace unos 760 millones de años la antigua Rodinia se seguía rompiendo y cerca de los 650 Avalonia y Carlina en el hemisferio sur se separaban dejando que el océano Reico ganara extensión de este a oeste como hoy en día hace el Atlántico entre América y África, pero de norte a sur. Finalmente esta desmembración continental produjo otros continentes como la nueva Laurentia, la placa Báltica, Siberia, China y otros.

Finalmente esta desmembración continental produjo otros continentes como la nueva Laurentia, la placa Báltica, Siberia, China y otros

Este proceso propició una enorme actividad volcánica que emanó inmensos volúmenes de dióxido de carbono. Quizás por ello las glaciaciones globales anteriores parecieron llegar a su fin pasados los 600 millones de años. Mientras la Tierra iba frenando su velocidad de rotación llegando a los 424 días por año. La causa estaban siendo las intensas mareas que bajo su fricción entre océanos y corteza ralentizaban el volteo terrestre. Este proceso, y como veremos, fue aumentando el número de días anuales en nuestra Evolución en la Tierra.

Pero bajo aquel nuevo contexto sin glaciaciones y días cortos surgió algo inaudito, primero la evolución de la simetría bilateral, y en segundo lugar unos seres que devendrían los titanes del mar de entonces.

La simetría bilateral se halla en la inmensa mayoría de organismos terrestres

La simetría bilateral se halla en la inmensa mayoría de organismos terrestres. Si usted se mira delante de un espejo observará que existe un eje que separa dos lados más o menos equivalentes. Poseemos iguales extremidades a ambos lados de nuestro cuerpo como también los artrópodos, los “gusanos” o el resto de vertebrados. Esta adquisición fue una de las muchas posibles entre los ensayos de la vida.

La Vernanimalcula fue ese ser que mostraba una simetría bilateral que hoy en día prosigue entre la mayoría de metazoos

Las medusas y los equinodermos adultos la poseen radial pero la bilateral parece que ha sido la más representativa de la vida terrestre. Su origen fue hallado en ínfimos microorganismos de hace unos 600 millones de años. Entre fósiles microscópicos identificados entre los sedimentos de Guizhou en China en el 2002 se vieron unas minúsculas estructuras de apenas 200 micras que poseían tal distribución. Esos organismos de forma circular poseían una boca y ano definiendo un eje longitudinal que delimitaba a ambos lados una simetría bilateral.

La Vernanimalcula fue ese ser que mostraba una simetría bilateral que hoy en día prosigue entre la mayoría de metazoos. El origen de este tipo de simetría debió evolucionar muy anteriormente ya que en épocas cercanas habían evolucionado unos gigantes con igual estructura. Los metazoos gigantes llamaban a las puertas.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Evolución en la Tierra“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: El primer paso de los metazoos (entrega 17)

Ver todas las entregas

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí