Veinte mil leguas de viaje submarino

Ediciones Cátedra

¿Cuántas aventuras conviven en Veinte mil leguas de viaje submarino? El niño se queda boquiabierto ante el gálibo, la maquinaria y la velocidad del Nautilus, deseoso de imitar las andanzas del capitán Nemo, navegante de todos los océanos del mundo y descubridor de maravillas y tesoros sin cuento en paisajes de ensueño.

Julio Verne

El joven que relee la novela durante los largos veranos descubre un vocabulario desconocido, un lenguaje casi fantástico, el de las ciencias naturales, los abismos submarinos, la historia o la geografía, y empieza a discernir las contradicciones de un Nemo atormentado, con su lado más compasivo, pero también con el más despiadado.

El adulto que vuelve a tomar el libro en sus manos, tantos años más tarde, sonríe con un cosquilleo cuando piensa en Jules Verne

Y el adulto que vuelve a tomar el libro en sus manos, tantos años más tarde, sonríe con un cosquilleo cuando piensa en Jules Verne preparando con sus palabras y su sabiduría de narrador alguno de los episodios cruciales del libro: la lucha a arponazos contra el presunto narval, la angustia de morir ahogados en el mar o la excursión por los bosques casi psicodélicos de la isla de Crespo, el combate contra el pulpo gigante, el torbellino del maelstrom…

Todos esos momentos se resumen en una aventura: la de la fascinación que ejercen los buenos libros.

Portada del libro

Veinte mil leguas de viaje submarino es una gran narración poética, furibunda, impregnada de tintes románticos y descripciones sublimes, presidida por el mar y por uno de los mejores personajes de Jules Verne, el capitán Nemo, y su legendaria máquina, el submarino Nautilus.

Verne ha inspirado a lectores y escritores de todo el mundo. Turguéniev, Tolstoi, Bradbury, Rimbaud, Perec o Le Clézio son solo algunos de los que lo han leído con pasión. Ahora, cuando celebramos el sesquicentenario, podemos recordar las palabras de Fernando Savater, quien afirma que para interesarse por Verne basta con que el lector«no haya perdido la capacidad de gozar leyendo».

En la presente edición, Miguel Á. Navarrete concluye un largo estudio sobre la novela que comenzó en 1995; su traducción, que ha revisado profundamente para esta colección, incluye, en notas, las variantes más notables de las tres ediciones originales de la obra, resuelve dudas pendientes y aporta hallazgos que interesarán a la comunidad verniana y a todos los lectores.

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