Víctor Jara

El cantautor chileno Víctor Jara / Wikimedia. Autor: Richard Espinoza

Tal día como hoy… 16 de septiembre de 1973 Víctor Jara era asesinado

 

El 16 de septiembre de 1973 el cantautor chileno Víctor Jara era salvajemente torturado y asesinado por un grupo de policías y militares. Había sido detenido tras el golpe de estado del 11 de septiembre, perpetrado por el ejército chileno contra el presidente constitucional Salvador Allende, y llevado al Estadio de Chile, habilitado como campo de concentración. Su cadáver fue abandonado en los aledaños del Cementerio Metropolitano de Santiago de Chile.

 

CV / Chile había sido hasta entonces uno de los países más políticamente estables de Hispanoamérica, o quizás sería mejor decir de los menos inestables. Llevaba algunos decenios con un régimen constitucional democrático de carácter presidencialista y el ejército parecía alejado de las veleidades golpistas que aquejaban a los milicos de la mayoría de países vecinos. Las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1970 habían dado la victoria al veterano médico y político socialista Salvador Allende, que se había presentado como candidato de la Unidad Popular, una coalición que aglutinaba a toda la izquierda chilena.

Víctor Jara era un cantautor y director de teatro famoso en toda Latinoamérica y Europa, fundamentalmente por sus canciones de protesta

Allende se declaraba marxista y propugnaba la vía chilena al socialismo, que consistía en el rechazo de la vía insurreccional y la utilización de los mecanismos democráticos y constitucionales. Su victoria fue ajustada. Obtuvo un 36,62% de los votos emitidos, frente a un 35,27% del principal candidato de la derecha, Jorge Alessandri. El tercer candidato, Radomiro Tomić, de la Democracia Cristiana, se quedó con un 28,11%. Al no obtener ningún candidato la mayoría necesaria, la votación correspondía al Congreso, donde la izquierda no disponía tampoco de mayoría, pero Tomić le dio su apoyo como candidato más votado y Allende accedió a la presidencia de Chile. Los tres años que van de 1970 hasta 1973 se caracterizaron por la progresiva inestabilidad y crispación de la vida política, con Allende gobernando mediante decreto-ley y cada vez más aislado, entre una izquierda radical que le exigía más avances y una derecha que se escoraba progresivamente hacia el golpismo.

Víctor Jara era un cantautor y director de teatro famoso en toda Latinoamérica y Europa, fundamentalmente por sus canciones de protesta, aunque su actividad cultural iba mucho más allá. Y era militante del partido comunista. Había nacido en la provincia sureña de Nuble en 1932, en una familia campesina. Estudió en su juventud en el Seminario del Santísimo Redentor, en San Bernardo -participando en los coros de canto gregoriano-, que abandonó por falta de vocación. Luego ingresó en el coro de la Universidad de Chile, y se dedicó también a la investigación sobre el folclore, que compaginó con su actividad teatral y musical. Fue director artístico del grupo Quilapayún y profesor de interpretación. Durante las elecciones presidenciales de 1970 participó activamente en favor de Allende como candidato de la Unidad Popular.

El 11 de septiembre, el hombre de confianza de Allende, el general Augusto Pinochet daba un golpe de estado

Pero la vía chilena al socialismo contó desde un buen principio con la absoluta hostilidad de los EEUU, por entonces bajo la administración de un furibundo anticomunista como Richard Nixon, muy especialmente por lo que representaba su aceptación de las reglas democráticas. Y en el contexto de la guerra fría, los EEUU no estaban dispuestos a perder peones de su patio trasero por escrúpulo democrático. De modo que optaron por desestabilizar el país y azuzar a las oligarquías contra el régimen democrático chileno. El 11 de septiembre, el hombre de confianza de Allende, el general Augusto Pinochet daba un golpe de estado en nombre del ejército e implantaba una dictadura militar. Asediado en el Palacio de la Moneda por los tanques y bombardeado por la aviación, Salvador Allende se suicidó. Y se desató la represión a una escala inédita por su extrema crueldad.

Víctor Jara fue sorprendido el mismo 11 de septiembre en la Universidad por un pelotón del ejército, y detenido junto a otros profesores y alumnos. No había cárceles para tanto preso, y eso sin contar a los que asesinaban directamente, de modo que el Estadio de Chile se habilitó como campo de concentración. Allí fue enviado junto a más de cinco mil presos, como nos recuerda en el último poema que compuso, casi póstumo. Se ignora si sus asesinos actuaron por cuenta propia u obedeciendo órdenes, probablemente ambas cosas. Fue torturado durante horas antes de ser asesinado; le realizaron quemaduras con cigarrillos, le cortaron la lengua –para que no volviera a cantar- le fracturaron los dedos… Su cuerpo fue encontrado tres días después con 44 balas en el cuerpo.

Víctor Jara fue sorprendido el mismo 11 de septiembre. Su cuerpo fue encontrado tres días después con 44 balas en el cuerpo

El asesinato de Víctor Jara fue uno más entre los miles que cometió la dictadura militar del general Pinochet, pero su popularidad mostró al mundo la crueldad sanguinaria de su régimen. De Pinochet nos han quedado sus crímenes; de Víctor Jara nos quedarán siempre su digno ejemplo y sus canciones, ‘A desalambrar’, ‘Preguntas por Puerto Montt’, ‘Duerme, duerme, negrito’, ‘Te recuerdo Amanda’… y tantas otras. A Pinochet no lo olvidaremos; a Víctor Jara, como a Amanda, siempre lo recordaremos.

Desde el año 2003, el antiguo Estadio de Chile lleva el nombre de ‘Estadio Víctor Jara’.

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