Virgilio Leret

El presidente Azaña dispuso que empezara a fabricarse. No pudo ser… El 18 de julio de 1936 el capitán Leret fue fusilado en Melilla / Créditos: Eulogia Merle – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología

Tal día como hoy… 28 de marzo de 1935, Virgilio Leret registraba la patente del motor a reacción

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El 28 de marzo de 1935, el capitán de aviación e ingeniero aeronáutico Virgilio Leret registraba en Madrid la patente 137.729, con el nombre de mototurbocompresor de reacción continua. En otras palabras: un motor a reacción. El presidente Azaña dispuso que empezara a fabricarse. No pudo ser… El 18 de julio de 1936 el capitán Leret fue fusilado en Melilla por haberse mantenido leal a la República. Fue probablemente el primer ejecutado por los golpistas. La maldición del “¡Que inventen ellos!” se cumplía inexorablemente.

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CV / Virgilio Leret Ruiz es uno de tantos personajes olvidados de la historia de España, tanto por lo que fue, como por lo que hubiera podido ser de no malograrse su trayectoria a la temprana edad de 34 años. En su caso, además, el olvido no solo lo es por desidia o indigencia intelectual, que también, sino por inquina, al tratarse de un militar republicano, que creía más en el talento y la ciencia que en la chusca testosterona cuartelera.

También tocaba el violín y escribió varias novelas con el seudónimo de «El Caballero Azul», además de proseguir con sus proyectos aeronáuticos

Nacido en Pamplona el 23 de agosto de 1902, hijo de un coronel veterano de Cuba, se graduó como alférez en la Academia de Infantería de Toledo y fue destinado a Ceuta, donde aprendió el francés y el árabe. Intervino en la guerra de Marruecos, siendo condecorado en varias ocasiones. Pronto se inclinó por la naciente aviación, convirtiéndose en piloto e interesándose por los aspectos científicos y técnicos de la aeronáutica.

De regreso a la Península, compaginó la carrera militar con los estudios de ingeniería, graduándose en 1929. También tocaba el violín y escribió varias novelas con el seudónimo de «El Caballero Azul», además de proseguir con sus proyectos aeronáuticos. Había contraído matrimonio con Carlota O’Neill, periodista y escritora madrileña de origen mexicano, a la cual había conocido en Barcelona.

En esencia, un motor a reacción es aquél que descarga un chorro de fluido produciendo un empuje de acuerdo con las leyes de Newton. Visto así, el primer reactor de la historia habría sido la eolípica de Herón de Alejandría en el siglo I. Los cohetes propulsados a chorro por los chinos desde el siglo XI, si bien rudimentarios, serían también reactores…

Más modernamente, a partir de los años 30 del siglo XX, se empezaron a constatar las limitaciones de los motores de combustión interna inherentes a su uso en aviación. En términos de máximo rendimiento, el límite era la hélice, concretamente, cuando las palas se acercaban a la velocidad del sonido. Si se quería aumentar el rendimiento, iba a necesitarse un nuevo tipo de planta propulsora: el motor de reacción.

Frank Whitlle, un ingeniero de la RAF, había obtenido la primera patente para un motor de reacción en 1932, en Inglaterra. Pero era un diseño que presentaba serias deficiencias de concepción para su aplicación práctica. Fue quizás una de las razones del retraso británico en este campo frente a los alemanes, con diseños de Hans von O’Hain. Aun así, como veremos, pudo haber algo que ayudara luego a los británicos y que tiene que ver con nuestro personaje de hoy…

Su esposa fue igualmente detenida y pasó cinco años en prisión, entre otras «poderosas» razones, por saber ruso

Como ya hemos dicho, Azaña se mostró entusiasmado con el proyecto y ordenó su puesta en marcha en los talleres de «Hispano Suiza de Aviación», prevista para septiembre de 1936. Pero estalló la guerra civil y Leret fue asesnado por los golpistas, tras rendirse después de resistir y haberse quedado su grupo sin munición. Fue fusilado semidesnudo y con un brazo fracturado. La República lo ascendió a comandante a título póstumo.

Su esposa fue igualmente detenida y pasó cinco años en prisión, entre otras «poderosas» razones, por saber ruso. Liberada en 1941, consiguió recuperar la tutela de sus hijas y se exilió a Venezuela. Antes, recuperó los diseños de su marido que unos amigos habían escondido –los originales estaban en el registro de patentes franquista- e hizo entrega de ellos al gobierno británico por si fueren de utilidad en la guerra contra los nazis. La entrada está registrada en el Foreigh Office. Nunca más se supo. Bueno, algo sí: Inglaterra progresó substancialmente en sus avances hacia el motor a reacción… Cuando su hija Carlota intentó recuperar estos planos, el Foreigh Office dio la callada por respuesta.

Los que sí se recuperaron fueron los del registro en Madrid. En la actualidad, hay un  prototipo del motor de Leret en el Museo del Aire. El turbocompresor consta de 2.674 piezas y su fabricación llevó 2.500 horas. Su hija Carlota sufragó parte del proyecto.

El primer avión experimental a reacción que voló fue un Heinkel alemán, el 27 de agosto de 1939 –en 1944 en combate-. De haber podido continuar Virgilio Leret con su proyecto, muy probablemente hubiera sido español. No fue así…

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