Walter Scott

Walter Scott / Wikimedia

Tal día como hoy… 21 de septiembre de 1832 fallecía Walter Scott

 

El 21 de septiembre de 1832 fallecía en su mansión escocesa de Abbotsford House, a los 61 años de edad, Walter Scott, editor, poeta y novelista romántico, creador del género de la novela histórica tal como lo conocemos hoy en día. Alcanzó un enorme éxito y su obra se publicó en prácticamente todo el mundo occidental y colonias del Imperio británico. Es, en cierto modo, el inventor del mito de Robin Hood, personaje relativamente secundario que aparece en su novela ‘Invanhoe’.

 

CV / Había nacido en Edimburgo el 15 de agosto de 1771. Hijo de un abogado relativamente acomodado, padeció en su infancia la polio -que le dejó cojo para el resto de su vida-, razón por la cual su familia lo envió con sus abuelos a pasar largas temporadas durante algunos años en la región rural escocesa fronteriza con Inglaterra, en la cual permaneció algunos años. Allí se familiarizó con las leyendas populares que posteriormente le servirían de base para sus novelas. Estudió Derecho en Edimburgo y ejerció de abogado en Escocia.

El fracaso de un negocio como editor le impulsó a escribir novelas para poder vivir, y ciertamente lo consiguió

Un desengaño amoroso de juventud le impulsó a escribir poesía. Empezó también a traducir obras alemanas al inglés como complemento a su actividad como abogado y juez de paz. Se casó en 1787 y, entre sus ingresos y las rentas de su esposa, vivía con relativa holgura. El fracaso de un negocio como editor le impulsó a escribir novelas para poder vivir, y ciertamente lo consiguió.

Su primera novela de éxito fue ‘Waberley’ (1814), que se considera, dentro del Romanticismo, la primera novela histórica, nos narra las luchas entre ingleses y escoceses, y entre la casa de Estuardo y la de Hannover, durante la revolución Jacobita de 1745. Mereció los elogios de Goethe y de Manzoni, entre otros. Relacionada con el mismo tema escribió en 1818 ‘Rob Roy’, describiéndonos una historia de amor en el trasfondo histórico de las últimas luchas entre los nobles escoceses que se negaban a aceptar la unión con Inglaterra, inspirada vagamente en un personaje histórico.

Su obra más conocida es probablemente ‘Ivanhoe’ (1819), una novela que nos describe la historia de un caballero medieval sajón en el marco de las disputas entre normandos y sajones en la Inglaterra de finales del siglo XII, con el ausente rey Ricardo Corazón de León -que ha partido a las Cruzadas- y su hermano Juan ‘Sin Tierra” conspirando con los nobles normandos para usurpar el trono.

Ricardo Corazón de León y el fraile Tuck, en una ilustración de 1886. / Wikimedia

Ivanhoe el un noble caballero sajón, fiel a Ricardo, que había partido con el rey a Palestina -razón por la cual fue desheredado y maldecido por su padre-, y que regresa a Inglaterra de incógnito para intentar recaudar el rescate para liberar a Ricardo, que está prisionero en Austria. En esta novela surge el personaje de Robin de Locksley, o Robin Hood: un sajón que lidera la resistencia de los explotados campesinos sajones, refugiado con los suyos en el bosque de Sherwood, cuya toma de partido por Ricardo será decisiva para el éxito de la misión de Ivanhoe. Enmarcada en el más puro romanticismo, la figura de Ricardo como el buen rey ausente no se corresponde, ciertamente, a la realidad histórica, pero ya se sabe, el romanticismo tenía estas cosas.

Scott siguió escribiendo y enriqueciéndose durante toda su vida. Otras de sus novelas más conocidas son ‘Quintín Durward’ (1823), que nos narra las aventuras de un caballero escocés en la Francia del siglo XV, con las cuitas entre el rey y el duque de Borgoña. O también sus relatos sobre las Cruzadas, una especie de precuela de Ivanhoe, aunque escrita posteriormente.

Sus novelas se convirtieron en clásicas durante muchos años, y muchas de ellas fueron llevadas al cine en los años cincuenta del siglo XX.

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