Wifredo el Velloso

Wifredo el Velloso / Wikimedia

Tal día como hoy… 11 de agosto del año 897 moría Wifredo el Velloso

 

El 11 de agosto del año 897 moría Wifredo el Velloso, conde de Barcelona, probablemente defendiendo la ciudad de los ataques musulmanes de Lubb Ibn Muhammad. La leyenda lo sitúa como el primer conde de Barcelona y fundador histórico de Cataluña. En realidad, solo fue el primero que transmitió hereditariamente sus posesiones feudales.

 

CV / Según lo que se sabe de él, Wifredo debió pertenecer a un linaje hispano-godo situado en el Conflent, al norte de los Pirineos, en la antigua Septimania visigoda, que los francos denominaban Gothia –o Gothialaunia, tierra de godos-, al igual que a franja de territorios al sur de los Pirineos que formaban la Marca Hispánica. Su época coincide con la desmembración del reino franco y el inicio del feudalismo propiamente dicho. Según las distintas versiones, Wifredo podía ser hijo de Wifredo de Ria o de Sunifredo de Urgell –hijo de Bellón I de Carcasona-. Lo que sí es seguro es que tanto él como los de su linaje participaron en las guerras civiles que sacudieron Francia tras la desmembración del Imperio carolingio.

Su época coincide con la desmembración del reino franco y el inicio del feudalismo propiamente dicho

En el año 843, los tres nietos de Carlomagno resolvieron repartirse el imperio en el Tratado de Verdún. Por este acuerdo el imperio carolingio se dividía en tres partes. A grandes trazos Luis el «Germánico» se quedó con hoy en día seria el este y el sur de Alemania, Carlos el «Calvo» con los dos tercios occidentales de lo que hoy es Francia, y Lotario con una franja central que se denominó «Lotaringia», que abarcaba los territorios que hoy constituyen el Benelux, Alsacia y Lorena, Suiza, la Provenza, Borgoña y el norte de Italia. La Marca Hispánica quedó bajo dominio francés, y pronto se vio involucrada en las guerras civiles que surgieron por sublevaciones de los nobles contra el rey Carlos el «Calvo» y sus sucesores.

En una de estas guerras, el duque de Aquitania se sublevó contra el rey. Y el que por entonces era conde de Barcelona, Bernardo de Gothia, se alió con el duque aquitano. Wifredo el «Velloso», por su parte, se mantuvo leal al rey. Fue en el contexto de esta guerra que, tras la derrota del duque y de Bernardo de Gothia, el rey francés nombró a Wifredo conde de Barcelona, de Urgell, de la Cerdaña y de Gerona. Es decir, de la mayor parte de condados al sur de los Pirineos que constituían la Marca Hispánica.

Durante su mandato, Wifredo favoreció la repoblación de las comarcas de Osona y fundó los monasterios de Ripoll y San Juan de las Abadesas para consolidar su dominio

Durante su mandato, Wifredo favoreció la repoblación de las comarcas de Osona y fundó los monasterios de Ripoll y San Juan de las Abadesas para consolidar su dominio. También llegó hasta más al sur del Llobregat. Mientras tanto, la corona de Francia entraba en una vorágine de decadencia, provocada por las invasiones normandas y las guerras civiles. Wifredo se mantuvo a partir de entonces leal al rey francés de turno, pero evitó inmiscuirse en las guerras civiles, alcanzando una cierta independencia de facto ante la implosión de la corona franca.

Hacia el año 873, la expansión territorial de Wifredo alarmó a los musulmanes de la dinastía Banu-Qasi, que gobernaban como valíes por cuenta del Califato de Córdoba en Zaragoza, Lérida y Tortosa. Para provenir posibles ataques, decidieron fortificar Lérida. Wifredo se lo tomó como una provocación y atacó la ciudad, siendo derrotado. Pero aun así, los Banu-Qasi debieron considerar que Wifredo seguía siendo una amenaza potencial, porque unos años después atacaron Barcelona, muriendo Wifredo en los combates.

Según la leyenda, cuando Wifredo estaba agonizando el rey de Francia le ofreció en premio un escudo heráldico, que marcó con los dedos ensangrentados de su mano, describiendo las cuatro barras

Mientras tanto, el proceso de descomposición de la monarquía franca provocó la transmisión hereditaria de los títulos y posesiones feudales. Hasta entonces, el rey los nombraba y destituía a su antojo. La debilitación del poder real hizo que los nobles pasaran de ser meros delegados del rey a convertirse en pequeños soberanos de sus posesiones feudales. También fue el caso de la Marca Hispánica. Los cuatro hijos de Wifredo –Wifredo Borrell, Miró, Sunifredo y Suninario (o Suñer)- optaron en principio por gobernar conjuntamente, pero pronto surgieron las desavenencias y cada hijo transmitió a sus herederos la parte de herencia que le correspondía, dividiendo de nuevo los territorios de la Marca Hispánica.

Según la leyenda, cuando Wifredo estaba agonizando el rey de Francia le ofreció en premio un escudo heráldico, que marcó con los dedos ensangrentados de su mano, describiendo las cuatro barras que serán luego el escudo de los condes de Barcelona y de los reyes de Aragón. La leyenda, obviamente, parece apócrifa.

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