Murió a punto de cumplir los 52 años, se apunta que como consecuencia de su afición a la bebida

Tal día como hoy… 23 de abril de 1616, fallecía William Shakespeare

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El 23 de abril de 1616, fallecía en Stratford-upon-Avon (Inglaterra), el dramaturgo William Shakespeare, «el bardo de Avon», llamado así por el nombre de los antiguos poetas celtas. Sin duda el autor más importante en lengua inglesa y uno de uno de los más relevantes de la literatura universal.

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CV / Ayer tocaba rememorar la muerte de Cervantes; hoy la de Shakespeare, otro grande entre grandes. La coincidencia entre ambos fallecimientos inspiró la instauración de la fecha del 23 de abril como la del día del libro. Aunque en realidad, Cervantes no murió, sino que fue enterrado este día, y Shakespeare tampoco, o no del todo… Según el calendario juliano que regía en Inglaterra por entonces, Shakespeare murió efectivamente un 23 de abril, pero de acuerdo con el calendario gregoriano vigente entonces en España, y actualmente en todo el mundo, la muerte de Shakespeare acaeció el 3 de mayo. En fin, todo sea por una buena causa como lo es la fiesta del libro.

Procesión de personajes de las obras de Shakespeare, pintura de artista desconocido. / Wikimedia

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Shakespeare nació en Sratford-upon-Avon. Como todo personaje célebre, su biografía ha sido objeto de todo tipo de especulaciones. Desde las más sensacionalistas, oscuras y delirantes, hasta las más bellamente conseguidas, si no por su incomprobable veracidad, sí al menos en el sentido italiano de «si non è vero è ben trovato». Entre los sensacionalismos están su supuesta enemistad y traición al también dramaturgo inglés, rival y coetáneo suyo Marlow, o la leyenda según la cual al ser éste espía, decidió fingir su muerte y escribió después con el seudónimo de Shakespeare. Otras versiones que ponen en duda su propia existencia histórica –como también ocurre con Marlow- y atribuyen su nombre también a un seudónimo, pero en este caso de algún amante de la reina Isabel I. En el segundo grupo, merece un lugar de honor la obra de Oscar Wilde ‘El retrato del Sr. V.H.’ (1889).

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Obras eternas, grandeza literaria

Era hijo de un rico comerciante de lanas que se arruinó acaso por profesar el catolicismo. El propio Shakespeare tuvo probablemente problemas con la justicia, aunque se ignora su naturaleza. Hay abundantes biográficas en su vida, con periodos de los que no se sabe nada. Se da por hecho que estudió en la escuela de su villa natal. Y aunque se trate de un extremo no comprobado, es obvio que en algún lugar tuvo que aprender la sólida formación en latín y humanidades que acreditó posteriormente.

En Londres escribió y estrenó sus obras más famosas, muy especialmente en el teatro “The Globe”: Hamlet, Macbeth, Otelo, Romeo y Julieta, Coriolano, El Rey Lear… 

En algún momento de su juventud se desplazó a Londres, donde empezó a ganarse la vida como actor y autor teatral, llegando a director y copropietario de la compañía. En Londres escribió y estrenó sus obras más famosas, muy especialmente en el teatro The Globe. Cuando se incendió en 1613, se dijo que allí se perdieron muchas obras suyas hoy inéditas. Dos años antes, se había retirado a Stratford-upon-Avon, donde con los ingresos y derechos de sus obras adquirió una de las principales casas de la villa. De esta última época de su vida datan algunos episodios de pequeña especulación inmobiliaria, con estafa y fraude incluidos, que le costaron algunos pleitos judiciales.

Murió a punto de cumplir los 52 años, se apunta que como consecuencia de su afición a la bebida. Según la tradición, la noche antes había recibido la visita de dos amigos, también escritores, Ben Jonson y Michael Drayton, con los cuales organizó un festejó que le llevó a la muerte por coma etílico. Investigaciones más recientes se inclinan por que muriera de cáncer.

Siempre penetrante y profundo conocedor del psiquismo humano, de sus grandezas y de sus vilezas, sus obras y sus personajes, ya sean tragedias o comedias -sin excluir sus sonetos-, son hoy eternas y han sido reproducidas y representadas en infinidad de ocasiones en todo el mundo: Hamlet, Macbeth, Otelo, Romeo y Julieta, Coriolano, El Rey Lear o tantos otros, remiten todos ellos en su grandeza literaria al genio que los ideó.

Según una tradición apócrifa, él mismo escribió su epitafio para evitar que sus huesos fueran trasladados de tumba. También se dijo que fue enterrado junto a sus obras inéditas. Visto el epitafio, nadie ha osado comprobarlo hasta ahora:

Good friend, for Jesus’ sake forbear,

To dig the dust enclosed here.

Blest be the man that spares these stones,

But cursed be he that moves my bones.”

(Evita, buen amigo, por Jesús, Cavar en el polvo aquí encerrado. Bienaventurado aquél que mantenga estas piedras, Y maldito el que remueva mis huesos).

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También un 23 de abril se cumplen estas otras efemérides

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