Los más privilegiados observaron el espectáculo in situ desde países como Australia, Japón o Noruega.

El último tránsito de Venus del siglo seduce a la Tierra

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Créditos: ESA

SINC / Desde poco después de medianoche hasta el amanecer en la Península Ibérica, miles de personas en todo el mundo han seguido el tránsito de Venus frente al Sol. El planeta se desplazó por delante de la estrella a lo largo de casi siete horas (entre las 00h04 y 06h56) para deleite de astrónomos y aficionados.

Los más privilegiados observaron el espectáculo in situ desde países como Australia, Japón o Noruega. Hasta allí se desplazaron investigadores españoles para retransmitirlo en directo a través de internet. Webs como la de SINC han servido de ventanas para disfrutar del fenómeno en países que, como España, apenas se ha podido apreciar el fenómeno.

Por su parte, algunos satélites de las grandes agencias espaciales han seguido el tránsito de sus posiciones privilegiadas. El microsatélite Proba-2 de la ESA, situado en una órbita terrestre baja, ha captado a  Venus según se movía a través del disco solar. El planeta parecía tambalearse por la ligera oscilación de Proba-2 y su gran distancia al Sol.

Como estaba previsto, el satélite ha detectado un descenso en la intensidad de la radiación solar tan pronto como la atmósfera de Venus ha comenzado a cruzar la silueta del Sol. “Este fenómeno es muy importante para el estudio de los exoplanetas”, destaca Joe Zender, responsable de la misión Proba-2 para la ESA.

Tránsito de Venus visto desde Australia. Créditos: Michel Breitfellner and Miguel Perez Ayucar/ESAC

Otro efecto que se ha observado dos veces durante el tránsito ha sido el conocido como ‘gota negra’, por aparecer esta imagen durante la entrada y salida de Venus en el disco solar. Las turbulencias de la atmósfera terrestre y las aberraciones ópticas de los instrumentos están detrás de este fenómeno.

Los astrónomos también han estudiado la aureola del planeta vecino, un arco de luz que se ve a su alrededor durante los primeros y últimos minutos del evento. Se observó por primera vez en el tránsito de 1761 y sirvió para descubrir que Venus tiene atmósfera.